RODRIGO LARES BASSA: DE LA BALANZA A LA PLUMA

POR: SOFÍA RAVAZZONI

Rodrigo Lares Bassa, el joven abogado venezolano, ensayista y novelista con reconocimientos internacionales nos cuenta su experiencia desde su infancia y la forma en la cual comenzó la vena por la escritura, su transitar por el mundo jurídico-científico, pasando por el literario en el que hasta tuvo la oportunidad de conocer y conversar con el célebre escritor peruano Mario Vargas Llosa.

No hay ley que no esté escrita. El arte de escribir como forma de expresión nunca ha estado separado como tal del aspecto jurídico, de hecho, desde épocas remotas existieron escritos o papiros que en su totalidad encerraban el contenido de un estatuto legal. Por ejemplo, el Código de Hammurabi, basado en la ley del Talión y que constituye uno de los conjuntos de leyes más antiguos que se han encontrado en toda la historia de la humanidad y uno de los ejemplares mejor conservados de este tipo de documentos creados a partir la antigua Mesopotamia. Escrito en acadio para que pudiera ser leído por cualquier persona alfabetizada, su prólogo y epílogo están redactados en un lenguaje más cuidado y con la finalidad de glorificar al dios babilonio Marduk o Shamash, y, a través de él, a su rey. Incluso, está redactado en primera persona y relata la forma cómo los dioses eligen a Hammurabi para que ilumine al país y así asegurar el bienestar de la gente. Proclama a Yanilda como diosa suprema, subordinando al panteón sumerio/acadio anterior. Por eso, no es de extrañar que una persona inmersa en las profundidades de la Diosa Themis y el rígido mundo del Derecho, decida incursionar como escritor literario de hechos históricos o relatos fascinantes de la vida cotidiana. Tal es el caso de Rodrigo Eloy Lares Bassa, una de las más jóvenes promesas de la literatura venezolana, abogado de profesión egresado de la UCAB, ensayista y novelista con más de una docena de publicaciones escritas en distintos géneros, reconocimientos internacionales del mundo de la literatura, incluyendo su más reciente galardón en Chile que consiguió más de 1000 lecturas en un lapso de siete días y cuyo premio en efectivo fue donado para una causa de salud-social en Venezuela.

Lares Bassa, de 42 años de edad, inició su pasión por la lectura y el mundo de la literatura desde muy niño de manos de su abuelo cuando éste le recomendó leer “Platero y Yo” del poeta español, Juan Ramón Jiménez. Se describe como amante de la buena gastronomía, del vino y el ron y de vez en cuando, le gusta fumarse una pipa para poder concentrarse y adentrarse en las vivencias de sus personajes al momento de escribir.

Buen escorpiano: emocional y apasionado, un signo de mucho magnetismo, observador e imaginativo. Tan grande es su imaginación como lo que intenta plasmar ante sus lectores al momento de tomar su ordenador y escribir obras como “Viajes de un soñador”, “El andar de una vida”, “Hombres de Café”, “Vals de los ángeles”, “La Urdimbre y el Araguaney”, entre otros, en las que mezcla elementos de realismo histórico y algunos rasgos de ficción. Sus obras son un viaje a los cinco sentidos, porque en cada una procura describir vivencias de los personajes que sumergen al lector en el momento perfecto de cada episodio como si se tratase de ver una película en tercera dimensión.

Es, además, triatlonista, lo cual habla de una personalidad que ha aprendido a focalizar su atención y concentrarse en los objetivos trazados, hacer uso de la perseverancia, saber gestionar las emociones y tener alta capacidad de automotivación, elementos necesarios para poder llevar a cabo y culminar un texto literario.

– Rodrigo ¿Desde niño qué fue lo que más te gustó, la parte jurídica o la literatura?
– Crecí en los pasillos de un despacho de abogados por mi familia. De ahí agarré amor por el Derecho y las leyes, pero desde siempre se me dio eso de escribir, que si el poema a la novia, a mi padre cuando le quería decir algo importante, etc (risas)… Yo entendí que yo siempre me comunicaba bien a través de un papel. Luego, entonces, comencé a estudiar Derecho en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) y lo disfrutaba muchísimo, pero ya tenía el gusto por la lectura y la literatura antes de estudiar derecho.

Presentación Vals de los ángeles...– A todo escritor y por razones obvias le gusta la lectura ¿Puedes recordar cuál fue el primer libro que leíste o que te marcó desde temprana edad? – Mi primer libro leído a sugerencia de mi abuelo -que ya murió- fue “Platero y Yo” de Juan Ramón Jiménez ¡me encantó! También leí “El Principito” de Antoine de Saint-Exupéry y me gustaba. Sin embargo, me llamó mucho la atención en bachillerato “Casas Muertas” de Miguel Otero Silva. En cuanto al libro que más me impactó en la carrera universitaria fue el de filosofía del derecho, era interesante, me impresionaba grandemente la forma de escribir del autor. A veces te encuentras con autores que piensan que por escribir más complicado son más inteligentes y a veces no surte el mismo efecto en el lector.

– ¿Con cuál género literario quieres ser identificado y recordado?
– Yo empecé escribiendo biografías. Creo que en la vida hay tiempo para todo, empecé con biografías por mi abuelo que quise mucho y de quien aprendí muchísimo. Yo le decía a él que no se podía ir de este mundo sin contar su vida y le insistía porque sabía que había vivido la vida del siglo pasado en primera persona, y a raíz de esto, él estaba mayor y me decía “no creo que mi vida registre méritos como escribir una biografía”, fue cuando inicié en la aventura literaria y entrevisté a personajes de la vida pública nacional, incluyendo amistades de mi abuelo como Arturo Uslar Pietri. Realicé minuciosas investigaciones, al punto que logré publicar en 1999 esa biografía de mi abuelo, Eloy Lares Martínez, bajo el título “El andar de una vida” y fue presentada, semanas antes de obtener mi título de abogado, en el Palacio de las Academias de Ciencias Políticas y Sociales. Dicho título, además de ser mi primer libro es muy especial, por cuanto, a día de hoy es un obsequio familiar en el que mis hijos y todos los nietos y bisnietos de mi abuelo tienen una forma de conocer quién fue él. Más tarde, publiqué la biografía del escritor, historiador y jurista venezolano, Tomás Polanco Alcántara. Luego me fui a estudiar a España, uno de los estudios que hice fue un MBA y pude trabajar en unos laboratorios, durante mi estancia en Madrid hicieron un concurso en la
universidad en el que yo escribí “Hombres de Café” y gané el premio. Ahí me gustó el tema de la narrativa y me sentí motivado a escribir la novela “Hilos de Esperanza” que fue publicada en España e importada a Venezuela, además de ser presentada en la Feria del Libro del Parque El Retiro de Madrid, en 2006.

La urdimbre y el araguaney– Precisamente, hablando de “Hombres de Café”, ganaste este premio en España que te lleva a conocer a Mario Vargas Llosa. Cuéntanos un poco de esta interesante experiencia
– Sí, “Hombres de café” fue galardonado con el Primer Premio de Narrativa en el XVI Concurso Literario “Florencio Segura” de la Universidad Pontificia Comillas de Madrid en el año 2002. Al año siguiente apareció en una publicación interna de esa casa de estudios. Casualmente en ese momento que gané el premio en España, Vargas Llosa estaba de visita en la universidad para hacer una conferencia de las Utopías y precisamente por haber sido el ganador me invitaron a una cena con él y lo conocí. No era un hombre difícil de abordar, yo me le acerqué como estudiante y tuvimos una conversación de dos minutos y le dije que yo había ganado el premio de narrativa y me habló de Venezuela, me dijo que estaba muy atento de nuestro país, fue muy interesante intercambiar algunas palabras con él.

-Escribiste también para la prensa venezolana desde aquella oportunidad ¿Por qué dejaste de hacerlo?
-Yo escribía para el diario “El Universal” artículos de opinión, estando desde España a la par de mis estudios de postgrado – lo hice hasta el año 2014, fecha en la que despidieron a la caricaturista y periodista Rayma Suprani- dejé de escribir como medida de protesta porque consideraba no era lo correcto, no estuve de acuerdo.
-Recientemente has ganado otro premio en Chile este año 2018, háblanos acerca de cómo fue esta experiencia.
-Así es. Un grupo cultural residenciado en Chile organizó un concurso de escritura, se trata del premio literario online Paréntesis de la agrupación “A tinta Negra” que se celebró el pasado 29 de junio donde obtuve el segundo lugar con la obra “Entre Mesas”, la cual plantea una interpretación de varias parejas en distintas etapas de su vida, en la que el personaje principal observa y critica y es este quien al final acaba juzgándose a sí mismo. Los concursantes debían presentarse bajo un seudónimo y yo utilicé el de “Roderick Bass” que fue el personaje principal de mi novela “Vals de los Ángeles”, publicada en 2016 por la Editorial Lector Cómplice. Gané para entonces 10.000.000,00 de bolívares (de los de antes) al cambio, los cuales doné a una causa social.

– ¿Sientes que este premio ha tocado un poco la sensibilidad del venezolano?
– Lo bonito de este premio es que me quedó el feedback de mucha gente que no me conoce, venezolanos en el exterior, el anhelo de la gente, de los mismos venezolanos, de tener una buena noticia. La gente está necesitada de buenas noticias en Venezuela.
Yo me quedo con eso, ese es mi mayor premio. Es una esperanza de dar a alguien algo, de regalarle a mi país una alegría. Yo entendí que yo estoy escribiendo para otra generación, para esa generación de ese venezolano que quiere saber qué pasa con su país, cómo se siente un venezolano en la época actual tanto desde Venezuela como más allá de nuestras fronteras. Todos ellos son “mi musa” actual.

– Precisamente hablando de los venezolanos en el exterior tienes una obra que habla respecto a los inmigrantes “Viajes de un Soñador” ¿Podrías contarnos un poco de esta historia?
– Claro, “Viajes de un Soñador” es la biografía de Wilhelm Georgi Strack, El Sr. Georgi era nacido en Alemania e hijo de padres alemanes. Llegó a Venezuela cuando tenía la edad de 20 años, durante los sucesos de la Primera Guerra Mundial. Antes de su venida hizo estudios de inglés y español, lo suficiente para desenvolverse en las tierras ubicadas del lado Oeste del Atlántico. Para la fecha de su traslado a América vivían ambos padres, a quienes adoraba, y una vez establecido en Venezuela les escribía con la mayor frecuencia. En efecto, Strack, vino a Venezuela en el año de 1926, contratado por la compañía Breuer, Möller & Co, empresa dedicada al suministro de relojes, telas, perfumes, máquinas de coser y la exportación de café venezolano a Estados Unidos, Wilhelm viaja con frecuencia por los estados Zulia, Táchira, Mérida y Trujillo desarrollando un gran amor por esta tierra que lo acogió en su seno. Así como ahora hay venezolanos tratando de ganarse la vida honestamente en otros países. Es una historia que deja un mensaje muy especial como un hombre que fue inmigrante.

– ¿Cuáles otros premios has obtenido?
– Obtuve en 2009 el reconocimiento de ser seleccionado para leer un relato titulado “Reflejos” en un concurso organizado por los escritores venezolanos Ana Teresa Torres y Héctor Torres promovido por el Pen de Venezuela y la Fundación para la Cultura Urbana en el cual se buscaba darle un espaldarazo a los narradores venezolanos emergentes. La madrina literaria que tuve fue Krina Ber, que para mí fue un privilegio. Aquél acto realizado en el Teatro Municipal de Chacao fue muy especial, la atinada crítica de Krina y la experiencia de leer en público mi escrito fue esencial para mi avance como escritor, porque como te dije, escribo con mis cinco sentidos, y aquél relato trataba sobre mi mamá, fallecida cuando era un bebé, de manera que el reto que implicó leer aquellas líneas fue grande. Recuerdo que, al terminar mi lectura, lloré, seguramente mucha gente en el público no comprendió por qué, no tenían por qué comprenderlo; pero sí, para mí fue un reto, y pasé después de ese evento dos años alejado del papel, sin escribir, con el tiempo comprendía que fueron dos años que me sirvieron para superar esa vergüenza de aquél instante, que hoy veo efímero pero muy necesario para mi madurez como escritor. Por ello, siembre le agradeceré a Ana Teresa Torres, Krina Ber y Héctor Torres aquella maravillosa oportunidad que me engrandeció, personalmente y como ser humano.

– Si tuvieras que comparar cada obra de las que has escrito con los cinco sentidos ¿Cuál sería cada uno de estos? – En “Hilos de Esperanza”, al menos, yo tenía que encerrarme en mi habitación y sentir el dolor del personaje, apretar los dientes y entonces olía la sangre. Al final, en cada obra, describo sensaciones, olores, tacto. Por mi parte, yo amo el café y cuando escribí “Hombres de Café” estando en Madrid añorando a Venezuela, no paraba de sentir ese olor a café y eso fue lo que le transmití al lector, de hecho, me lo han dicho los lectores, me decían: “¡Oye, Rodrigo, leí el relato y no paraba de sentir ese olor a Café!”. Esa es la magia de la lectura, te transporta y te lleva a vivirlo todo como si fuera real.

Presentación Vals de los ángeles...– ¿Cómo ves el tema de la movida literaria en Venezuela y, en general, en toda América Latina?
– La cultura se ha venido hacia las calles por la situación país, eso es importante. Se han abierto muchas formas de expresión en nuestro país. La cultura como un medio de expresión del ámbito que sea, nunca calla. Se podrán cerrar formas y vías de comunicación, pero la expresión siempre encuentra la vía de manifestarse. Estamos viviendo una situación muy singular. Es más genuino ser un artista en un momento en el que hay una situación como esta a una situación donde no hay ningún tipo de ámbito que dé pie a tantos sentimientos a flor de piel como la que estamos viviendo todos los venezolanos. Por ejemplo, un venezolano en la calle recogiendo basura o caminando rumbo a la frontera para emigrar en búsqueda de un mejor futuro desata una serie de sentimientos y vivencias que sirven como punto de partida para escribir lo que estás viendo. De hecho, respecto al tema de la escasez de papel, los escritores en Venezuela no hemos tenido que reinventar, hacer E- books, blogs y todo ese tipo de cosas. Sin embargo, es interesante también todo lo que está ocurriendo en toda América Latina en cuanto a la literatura; Argentina, por ejemplo, tiene una movida cultural y literaria muy fuerte. Incluso, México tiene una fuerza importante. Toda la corriente literaria de cada país de América Latina tiene algo maravilloso que aportar.

– ¿Nos puedes comentar de tus próximos proyectos?
– Me llena muchísimo la parte cultural, por supuesto seguiré escribiendo, pero una cosa siempre te va llevando a la otra. Me encanta mi país. Yo apuesto por mi país. Soy de los que cree en Venezuela, no me veo en otro lugar, pero otra cosa es que te echen y, precisamente, en “La Urdimbre y el Araguaney” hablo de eso también, del tema del exilio y emigrar. No obstante, yo quiero que las cosas mejoren y pienso que el tema de la educación es clave y la cultura influye muchísimo en esto porque con esta nos hacemos mejores ciudadanos.

– Un libro para momentos melancólicos…
– Un buen ron y el libro Las Flores del Mal de Charles Baudelaire (Risas)….
– Y un libro para celebrar la vida…
– El Amor en los Tiempos del Cólera de Gabriel García Márquez.

– Para concluir ¿Algún mensaje que ofrecer a tus lectores?
– Sí, por supuesto, que todo lo que tiene un principio tiene un fin, así como las novelas. Todo tiene una razón de ser. Al final lo malo siempre termina siendo bueno, todo tiene un por qué y una enseñanza. Todo en la vida tiene un propósito. El destino lo hacemos nosotros mismos, hay que pensar en positivo. García Lorca decía que “el más terrible de los sentimientos es el sentimiento de tener la esperanza perdida”, no hay que perder la esperanza. Todo es causa y es efecto. Por supuesto, también quiero invitar a mis lectores a que visiten mi página web www.rodrigoeloylaresbassa.com en la cual encontrarán toda mi obra y un vínculo a todas mis redes sociales.


 

Trabajo Especial Cortesía de: Sofia Ravazzoni (@sofiaravazzoni)
Enlace en Baila FM: Ender Goyo (@endergoyo)
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